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publicado el 12 de enero de 2009

Douglas Trumbull: "Projecto Brainstorn está concebido como un vehículo de transmisión de la tecnología Showscan que probamos con finalidades experimentales"

Lluís Rueda | Douglas Trumbull (1942, Los Angeles) es un mago de los efectos especiales y la tecnología aplicada al cine. Su primer trabajo en una producción, que emulaba un vuelo espacial para la Feria Mundial de Nueva York, atrajo la atención del director Stanley Kubrick, enfrascado por aquella época en la preproducción de 2001, una Odisea en el espacio. La principal contribución de Trumbull en el film fue la secuencia psicodélica final, para la cual adaptó la técnica fotográfica de la Slit-Scan que se empleaba para crear ilusiones psicodélicas en las fotografias. Después de 2001, Trumbull se atrevió con la dirección y filmó una fábula inquietante y ecológica sobre soledades espaciales que tiene mucho que ver con Wall-E. Naves misteriosas (Silent Running,, 1971), producida por la Universal, cosechó buenas críticas pero no triunfó en taquilla por lo que Trumbull volvió a los efectos especiales. En los años siguientes Trumbull trabajó en casi todas las películas donde merecía la pena estar como encargado de efectos especiales: La Guerra de las galaxias, Blade Runner, Star Treck: la película y Encuentros en la tercera fase... En 1983 volvió a la dirección con Proyecto Brainstorm, un filme ambicioso, con voluntad fundacional y hasta metafísica que contaba, además, con una nueva aplicación técnica de Trumbull: el Showscan, que pretendía ofrecer al espectador una experiencia total del cine que involucrara todos sus sentidos. No obstante, la muerte de la protagonista, Natalie Wood, durante la producción y la batalla legal que le siguió oscurecieron sus aportaciones y su éxito comercial. Trumbull decidió entonces olvidar sus ambiciones y diseñar efectos para grandes parques temáticos.

Para hacer 2001, Una odisea en el espacio os inspirásteis directamente en la tecnología de la NASA, ¿nos podrias poner algunos ejemplos?

Mi primer interés en el género nació de la lectura de muchas novelas de ciencia ficción. Me considero en parte ingeniero y en parte artista por lo que he estudiado ciencia real para hacer mis creaciones. De la NASA he leído revistas científicas, he entendido publicaciones sobre mecánica, motores de cohetes, combustibles... Estoy realmente interesado en la tecnología de los viajes espaciales. En una película de la naturaleza de 2001 lo que más me importaba era que lo apareciera en pantalla fuera realista y tuviera rigor científico. Y aunque no sea necesario colaborar directamente con científicos, en 2001 estuvieron trabajando diseñadores espaciales de verdad y tuvimos a Fred Ordway como asesor científico. La constante en la producción del filme es que todo pareciera real y si no lo parecía, mejor que no saliera en la película. Un ejemplo son las llamas de los cohetes, en un principio se planificaron y el espectador espera verlas, pero como no nos parecieron realistas las eliminamos. Nuestro principio era "menos es más"... Ahora me pregunto, ¿2001 se ha tomado en serio desde la comunidad científica? ¿Hay gente que está trabajando en la NASA por culpa de 2001? Ellos nos critican el hecho de que nosotros nos tomamos algunas licencias con la realidad: tu nunca verás llamas en los cohetes de 2001.

En su faceta como director, ¿cambiaría en algo el discurso de Naves misteriosas, un filme ecológico y pesimista respecto al hombre?

Naves misteriosas es mi primera película como director. Yo era un director novel que aprendí de todos los miembros del equipo. No había estudiado nada de cinematografía, no me inspiré en otros directores ni sus técnicas, sólo tenía una idea y quería transmitirla... la película tenía un presupuesto extremadamente bajo y la hice con la ayuda de amigos personales... Ahora pienso que cometí algunos errores, sobretodo cuando opté por enfatizar algunas secuencias sobre otras. Hay que tener en cuenta que el tiempo de rodaje fue sólo de 32 días. Si ahora tuviera que cambiar algo, habría eliminado algunas escenas y habría incluído otras que me vinieron a la mente en su momento pero esto es lo que supone tener un presupuesto limitado.

Ha trabajado con Robert Wise en Star Treck: La película, ¿qué relación tuvo con este director y en que se diferencia de Kubrik?

A Wise no le interesaba nada la parte técnica de la película y, además, no la acababa de entender del todo. Era editor de cine, le interesaban las ideas de rodage, la interpretación de los actores pero nunca los efectos especiales que se empleaban durante el rodaje. En Star Treck, por ejemplo, me di cuenta de muchos errores y le pedí permiso para rediseñar muchas escenas con las que no estaba de acuerdo. El no va apareció nunca para supervisar los efectos especiales. Confió completamente en mi para realizar esta tarea.

En Proyecto Brainstorm usted se adelantó a la realidad virtual, ¿en qué se inspiró para rodar este material?

La inspiración para el Proyecto Brainstorm vino de trabajos del doctor Stanislav Graf, que estudia la mente humana y técnicas psicoterapéuticas para mejorar la calidad de vida. Estuvo viviendo en Checoslováquia y después vino a Estados Unidos donde estuvo investigando en como reproducir los efectos beneficiosos del LSD sin emplaer drogas: desarrolló técnicas de respiración, musicales, usaba las imágenes y todo esto llevaba a una experiéncia muy profunda. Todos estos conocimientos los fui incorporando a un proyecto al que llamé 'Las cintas de George Thandorz'.

El concepto de renacimiento de una persona me interesó y quise llevarlo a la práctica en la película, aplicándolo a la música y a los efectos especiales. Es difícil de explicar en palabras... pero todas estas técnicas se hicieron para hacer llegar al espectador a un estadio superior de entendimiento.

¿Y qué técnicas se emplearon?

Projecto Brainstorn está concebido como un vehículo de transmisión de la tecnología Showscan que probamos con finalidades experimentales. El uso de esta tecnología nos demostró que podíamos llegar a hipnotizar al público utilizando lentes y otras tecnologias.

Muchos magos emplean este tipo de tecnologías para conseguir efectos ópticos e ilusiones. Nosotros las trasladamos al mundo cinematográfico con la ilusión de aquello que es absolutamente real.

Combinando esta tecnología con Stanislav Graf y con conceptos como la vida después de la muerte y la cinematografía podíamos hacer pasar el cine como una experiencia real y que el público exclamara: ¡Oh Dios Mio! esto realmente está pasando.

Las películas no son sólo entretenimiento sinó que pueden llegar a ser experiencias sensoriales que van más allá de la vida ordinaria.


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