publicado el 8 de julio de 2009
Ángel Sala:
Habéis recuperado “fantástico” en el título del festival…
Hicimos un debate interno dentro del festival donde se decidió que la especialización en cine de género que habíamos llevado a cabo los últimos años había funcionado muy bien. Ahora sólo queremos subrayar públicamente que el festival es un festival de cine fantástico.
Parece que ya no da vergüenza utilizar la palabra fantástico: festivales como Cannes o Berlín están programando películas de género.
Mucha gente está apostando por hacer fantástico, autores muy reconocidos... todo el mundo ve películas fantásticas a veces sin saberlo. A mucha gente que ha visto El orfanato no le gusta el fantástico... películas que se consumen en masa, como la saga de El Señor de los anillos son de género fantástico. La gente identifica, equivocadamente, el cine fantástico sólo con el terror, con terror sanguinolento y ahora se ha visto que no sólo se trata de eso sino que una película social o un melodrama puede tener contenido fantástico y eso enriquece la a película... es el caso de El Laberinto del fauno, que trata la Guerra Civil y contiene elementos fantásticos.
¿Favorece la crisis al cine fantástico?
En cierta manera, sí. En el pasado la crisis de los años treinta favoreció filmes como King Kong o el cine de la Universal, durante la crisis de los setenta pasó lo mismo: surgieron películas como El exorcista, Tiburón... Probablemente porque la gente quiere escapar hacia mundos maravillosos o terroríficos. La gente está hastiada de la realidad, en la televisión se habla todo el día de lo mismo... aunque los filmes te planteen un futuro un poco asqueroso, pues está bien... el fantástico es un territorio de escape en tiempo de crisis.
También está bastante ligado a lo que ocurre: en los años cincuenta los Ovnis representaban a los comunistas, los zombies al ‘No future’ de los setenta. ¿Qué horror nos representaría ahora mismo?
Los zombies son un tema obsesivo. Todos los países están produciendo filmes sobre zombies, probablemente porque existe una obsesión por las enfermedades, los virus, el miedo a una pandemia, y también porque hay una obsesión reciente en el cine norteamericano acerca de la muerte, y el zombie representa este punto asqueroso de la muerte, el cadáver.
Por mucha cirugía a la que nos sometamos…
Exacto... y los zombies conectan mucho con el público juvenil. Es un tema que todavía no ha sido suficientemente tratado.
Defíneme el festival de este año.
Un festival que pretende ser una fiesta para el aficionado y que procurará mostrar lo último que se está haciendo en cine fantástico en el mundo. También habrá una retrospectiva de periodos muy interesantes para entender el presente como los años ochenta o el cine español y catalán de los sesenta y setenta sobre gente que ha hecho posible la aparición de cineastas como Bayona o Balagueró.
¿Habéis apostado por traer gente este año, quien te gustaría que viniera a Sitges?
Pues directores a los que yo, y todos, tenemos muchísima admiración, como Joe Dante o John Landis, Walter Hill, gente que hizo un cine que ha perdurado y que ha influenciado mucho a mucha gente y que se está viendo... muchas películas suenan a cosas que se han visto en los ochenta. Son gente que creó escuela, creó muchos aficionados y ahora algunos de estos aficionados hacen cine ...
¿Se espera alguna sorpresa?
Siempre esperamos sorpresas, eso está dentro del ánimo del director de un festival... pero en este momento estamos hablando con mucha gente y hasta mediados de agosto no creo que haya ninguna confirmación. El cine es muy cambiante y eso hace que traer una presencia importante sea muy complicado.
¿Ahora Cannes programa terror y fantástico, no os sentís como si os estuvieran haciendo un poquito la competencia?
No, nos va muy bien. Nosotros sólo necesitamos la premiere española. Esto sólo hace que la selección sea mucho más rica. Nosotros no competimos con Cannes.