boto

especial

publicado el 26 de mayo de 2008

Tributo a John Phillip Law

El pasado 13 de mayo nuestro lado más 'camp', irreductible y aventurero se estremeció al conocer la noticia: John Phillip Law había muerto a la edad de 70 años en su hogar de Nueva York.

Marta Torres | Para quien no lo conozca le diré que probablemente le ha visto más de una vez en una de las sesiones de sobremesa que Televisión Española dedicaba al cine de aventuras los domingos. John Phillip Law era un 'sex symbol' de cuidada ambigüedad a quien le sentaban requetebien los decorados de cartón piedra de El viaje fantástico de Simbad, o el vestuario imposible de Barbarella, donde interpretó al asexuado ángel Pygar. Su estudiada actitud detrás de unas gafas de sol y su bronceado californiano le convirtieron en uno de los héroes más cool de la década de los setenta: Diabolik.

John Phillip Law es un producto típico de Hollywood. Nació en septiembre de 1937 en Los Ángeles. Hijo de Phyllis Sallee, actriz sin suerte y un policía, decidió seguir los pasos de su madre y dedicarse a perseguir quimeras en forma de contratos cinematográficos. A pesar de su esfuerzo, no consiguió mucho más que breves apariciones como extra en filmes como The Magnificent Yankee o Show Boat. En 1962 fue escogido para un papel secundario en Smog, filme italiano de Franco Rossi ambientado en Los Ángeles, lo que encaminó sus pasos hacia Italia. La opción transalpina, no obstante, no le ofreció más que papeles de secundario guapetón en comedias All'italiana como Tre notti d'amore, de Renato Castellani, y Alta infedeltà, de Mario Monicelli.

El papel que le hizo popular lo consiguió en Estados Unidos. Phillip Law fue el marinero enamoradizo de ¡Que vienen los rusos! (1966), una producción dirigida por Norman Jewison que le brindó una candidatura a los Globos de Oro. A partir de ese instante, el actor compaginó su trabajo en producciones italianas (como el 'spaghetti western' Da uomo a uomo), con filmes estadounidenses. Trabajó con Marco Ferreri en L'Harem, un filme con guión de Rafael Azcona y con Otto Preminguer en La noche deseada, donde coincidió por primera vez con Jane Fonda. Junto a ella compuso uno de sus papeles más recordados: el ángel ciego y teñido de rubio de Barbarella, una psicotrónica película francesa de Roger Badim hecha para mayor gloria de Jane Fonda, una liberada e inocente aventurera espacial ávida de sexo.

Poco después se convirtió en el ladrón más cool de la historia del cine en Diabolik, un filme de Mario Bava deudor a la vez del cómic y los excesos sesenteros. En ella, el actor interpretaba a un ladrón seductor, narcisista y antisistema, amante de los deportivos de lujo, los juegos perversos y los trajes ajustados, afición que compartía con su 'partenaire' cinematográfica: la guapísima Maria Smell.

Los siguientes fueron años fecundos, con interpretaciones importantes aunque algo olvidadas hoy en día. Phillip Law fue el héroe soviético Miguel Strogoff y el Baron Rojo en el filme del mismo nombre dirigido por Roger Corman. Su último papel importante, y uno de los más logrados y adultos de su carrera, lo transformaría en Simbad el marino en El viaje fantástico de Simbad, a cargo de Gordon Hessler y, sobretodo, el mago de los efectos especiales Ray Harryhausen.

El final de la década de los setenta junto marcó su declive como actor. Interpretó roles secundarios en diferentes filmes, casi siempre europeos, hasta que en los ochenta se transformó poco menos que en carne de videoclub. Su último papel en una película reconocida data de 1981 y es un rol secundario en ese delirio erótico que John y Bo Derek perpetraron contra la memoria de Tarzán en el filme Tarzán, El Hombre-Mono.

John Phillip Law pasó las siguientes décadas trabajando en producciones de muy bajo presupuesto, muchas italianas, y en series de televisión. A pesar del olvido, participó en unas 50 producciones hasta su muerte. Su último trabajo fue un papel como secundario en el western Chinaman's Force, de Aki Aleong, el primer filme del Senador Hidoshi de la serie de ciencia ficción Babylon 5.


archivo