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especial

publicado el 18 de diciembre de 2005

En un año en el que algunos de los autores más celebrados del cine fantástico mundial han ofrecido algunas de sus obras más endebles (del Tim Burton de Charlie y la Fábrica de Chocolate al Robert Rodríguez de Sin City), este 2005 que despedimos pasará a la historia como el año en el que las propuestas de terror extremo han recuperado el esplendor de tiempos pretéritos (una tendencia olvidada desde hace muchas temporadas pero que este año ha destacado de manera sorprendente: desde Saw hasta The Descent, pasando por Llamada perdida o Creep, y con Rob Zombie como máximo exponente del horror crudo). Además este último curso también ha contenido algunas de las obras más poéticas del cine fantástico de autor de los últimos años (con Kim Ki-duk y Olivier Assayas como principales creadores de esta tendencia) y, sobre todo, este año será recordado por la confirmación de ciertos autores clásicos (como Steven Spielberg, Peter Jackson o George A. Romero) que han demostrado la valía y modernidad de sus discursos al margen de las modas coyunturales. A continuación, les ofrecemos nuestra lista de las películas más destacadas de esta temporada que finaliza, seguida de una selección de las reseñas que en su día realizamos en nuestro fanzine. Esperamos que la siguiente selección refleje a la perfección la heterogeniedad de estlios que ha ofrecido este 2005, un año repleto de excelentes títulos y filmes a recordar.

1. La guerra de los mundos (War of the Worlds, 2005). Director: Steven Spielberg

"Filme de expresivos contrastes y agudas soluciones visuales, Spielberg vuelve a demostrar en esta crónica del advenimiento del fin del mundo que es un maestro a la hora de ensamblar escenas de una gran complejidad técnica con momentos de profundo intimismo sin que la estructura y el ritmo del relato se vean perjudicados. (...) La guerra de los mundos brilla por el portentoso dominio del lenguaje cinematográfico del que hace gala Spielberg en todo el metraje. Aquí Spielberg vuelve a demostrar su categoría como cineasta, su naturaleza de narrador cinematográfico y su condición de maestro de la puesta en escena".

2. King Kong (2005). Director: Peter Jackson

"Entre lo desmesurado y lo esencial, este nuevo remake del clásico de Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack despeja todas las dudas respeto al verdadero valor de la obra del cineasta neozelandés: su melancólica y megalomaníaca visión del género fantástico. (...) Este King Kong es una obra excelente que logra triunfar en todos los campos de batalla: como obra fantástica (ya que ofrece soluciones ricas e inventivas), como remake (porque sin apartarse en exceso del original ofrece un atractivo tono fúnebre y desatado), como propuesta personal (el resultado final resume todo el ideario de su autor) y como película de entretenimiento (su capacidad de emocionar, divertir y cautivar está fuera de toda duda)".3. Los renegados del diablo (The Devil's Reject, 2005). Director: Rob Zombie

"Pocos podían jurar que un filme tan intuitivo y visceral como La casa de los 1.000 Cadáveres (2003), pudiera generar una secuela tan sólida, magistral y emocionalmente encallecida como de Los renegados del diablo (2005). (...) Este filme puede considerarse uno de los filmes más éticamente ambiguos de las últimas décadas. Pocos directores tienen el talento para sofisticar la tortura física y psicológica con el erotismo trash que Zombie sabe imprimir a sus escenas. (...) Los renegados del diablo es un potente fármaco contra lo políticamente correcto y toda una declaración de intenciones".

4. La novia cadáver (Corpse Bride, 2005). Director: Tim Burton

"La novia cadáver es un festín para los sentidos, una delicada pieza de autor que homenajea sin rubor al maestro de los efectos especiales Ray Harryhausen y que recupera ampliamente el gran muestrario de cine fantástico con el que ha crecido el director de Ed Wood. Esta nueva maravilla del cine de animación concentra la misma pasión por el género que la delicada horror piece Sleepy Hollow y, al igual que el filme sobre el jinete sin cabeza, no hace ascos a planteamientos propios del género".

5. Llamada perdida (2003). Director: Takashi Miike

"A pesar del convencionalismo del planteamiento de Llamada perdida (una indisimulada variación de Ringu), Takashi Miike sabe llevar el material hacia un terreno autoparódico que le viene muy bien para desarrollar su nihilismo superficial y sus artificios pseudoanárquicos. (...) Es posible que la rúbrica destructiva que apostilla el filme no sea del gusto del público convencional pero destaca la autólisis creativa de un enfant terrible que entiende el cine como un conjuro pandemónico en el que la iconografía adquiere el valor de lo transmutable".

6. La tierra de los muertos vivientes (Land of the Dead, 2005). Director: George A. Romero

"La tierra de los muertos vivientes vuelve a demostrar que Romero es un acertado retratista del horror extremo, cuya obra acaba siendo un lúgubre (pero brillante) dechado de violencia, insania y muerte, temas universales que son reflejados sin sensacionalismos de ningún tipo y siempre bajo la seca y áspera mirada de un creador que observa inmisericorde la metamorfosis apocalíptica de la sociedad contemporánea".

7. Hierro 3 (Bin Jip, 2004). Director: Kim Ki-duk

"De alguna manera, Hierro 3 se puede entender como una historia de fantasmas narrada desde un original punto de vista: la fantasmagoría aquí se concibe como un ideal de vida (aunque llena de un agradable ironía) y no como un lastre de ultratumba. (...) Ki-duk juega a utilizar un punto de vista próximo al de una sombra o un mero eco a la hora de recorrer los espacios. Una bella manera de insistir en la vertiente fabulosa del relato a partir de la adquisición de un estilo alejado del realismo (siempre enemigo de la fantasía) y próximo a lo puramente sugestivo".

8. Demonlover (2002). Director: Olivier Assayas

"Rodada sin trípode y con una constante cámara en movimiento, la puesta en escena de Demonlover, hipnótica y envolvente, resulta del todo acertada ya que subraya el tono derivativo del argumento y puntea a la perfección los escondrijos de la oscura trama mediante el uso de elipsis, cambios de texturas, luces espectrales y un cromatismo apagado. (...) La película de Assayas es un turbio retrato de una comunidad con agorafobia, que vive encerrada en sí misma y busca cobijo en los lugares equivocados".

9. The Descent (2005). Director: Neil Marshall

"Al igual que otros filmes de terror recientes, The Descent es una obra cuyo entramado formal pretende continuamente jugar con el espectador, hurtar sus expectativas y elevar el presunto interés de la trama a partir de la adopción de un estilo manierista (en el buen sentido de la palabra), rico en detalles visuales y de puesta en escena que otorguen al relato una mayor densidad dramática y un adecuado clima de angustia. (...) The Descent crea un siniestro híbrido formado por efectos propios de un filme de acecho -tanto en la filmación de los espacios como en el desarrollo dramático- y por motivos heredados de un filme de mayores inquietudes poéticas y psicológicas".

10. Frágiles (2005). Director: Jaume Balagueró

"En Frágiles, el director ha marcado distancia respecto a sus primeros trabajos y ha construido un filme que busca un equilibrio casi matemático entre un discurso emocional y una sofisticación del suspense cuyo más inmediato referente es el thriller clásico de directores como Jack Clayton o Alfred Hitchcock. (...) Pero quizás el mayor acierto del filme se encuentre en aquello a lo que no renuncia, Balagueró no juega a ser quién no es, Frágiles es horror, miedo en estado puro, y esa es la mejor declaración de intenciones que puede ofrecernos".

10+1. El exorcismo de Emily Rose (The Exorcism of Emily Rose, 2005). Director: Scott Derrickson

"Hay en la génesis de la triste historia de Emily una capacidad para plasmar el Mal en la pantalla que recuerda a la de obras maestras como La profecía y que lleva el sufrimiento de la joven a cotas mucho más insanas que las que William Friedkin nos ofreciera en El exorcista. (...) A destacar la magnífica planificación de Derrickson para hacer partícipes a los espectadores de las horripilantes apariciones demoníacas, sabiamente deslizadas en lo cotidiano y la sequedad cortante con que el realizador expone el caso. A diferencia de El exorcista, el filme de Derrickson abre las puertas de la ciudad a lo demoníaco y no concentra su poder sobre el iconógrafico camastro en el que se retorcía Linda Blair".


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